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<P>Nueve años cocinando a puro sol</P>  

Ejemplo de asociatividad

Las cocinas solares de Villaseca revolucionaron la forma de preparar la comida de la zona y de paso marcaron la pauta de que asociarse es la clave para un emprendimiento exitoso.

Por Carmen Sepúlveda / La Nación
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Si no se hubiesen unido 25 socios que estaban en las mismas, esta historia podría haber quedado en puras buenas intenciones. Y es que la Asociación Gremial de Artesanas Solares que tiene a cargo el Restaurante Solar Delicias del Sol de Villaseca en la Cuarta Región cumplió nueve años deleitando a los turistas con cabritos asados a puro sol. Lo que en un principio era casi un experimento o sólo una idea loca de creer que efectivamente el sol podría dar la energía para freír un huevo; aquí, en el interior del Valle del Elqui, se logró con éxito y hoy el restaurante atiende a 120 personas y construye una pérgola para atender a unas 30 más. Juan Ibacache, presidente de la asociación, recuerda que todo partió como una necesidad de los socios motivados por los turistas que visitaban las casas de las cocineras a ver cómo lo hacían. Fue tanto el interés que pensaron en armar un lugar de degustación. Pensaron postular a un fondo de $20 millones del PNUD que se lo ganaron, presupuesto que sirvió para comprar el terreno y los materiales para fabricar los hornos. “Todo partió muy básico, al principio llevábamos las cosas de cocina de nuestras casas”, recuerda Ibacache. Así nació el centro de degustación que era una pérgola con capacidad para 16 personas. Los extranjeros siguieron llegando. Se quedaban encandilados por las características del negocio: los alimentos cocinados bajo el sol no pierden sus características nutricionales, los sabores que se logran son únicos, la idea era de un grupo de microempresarios y lo top fue dar un uso súper potente a una energía universalmente gratis y que en este lugar sobraba.  Los extranjeros eran tantos que los socios decidieron trabajar con agencias de turismo y operadores para ordenar las visitas.

La asociación gremial

Juan Ibacache explica que son una asociación gremial de 25 personas, trabajan sin fines de lucro, los socios son dueños del patrimonio y no de las utilidades por las que se invierten.

-¿Qué debilidades han tenido como sociedad?

-Como asociación gremial la debilidad es que tenemos muy pocos beneficios con los bancos, por eso queremos cambiar el giro.

-¿De qué les sirvió unirse?

-Nos sirvió para consolidarnos, para crecer y existir.  Este proyecto lo han repetido en Paihuano y en otras localidades cercanas y la gente no tiene la motivación de seguir, porque hay que levantarse más temprano, se necesita más tiempo de cocción, saber manejar la cocina, hay que conocer muy bien la tecnología. El que quiera trabajar con paneles solares no debe perder nunca la perseverancia.

 

El restaurante

Trabajan con un menú y no con pedido a la carta por la naturaleza de la cocción del sistema de los alimentos, especialmente las carnes tardan de dos horas y media a tres en estar listas y eso no permite tener platos extras. Las verduras conservan las vitaminas por el hecho de ser cocinadas a muy baja temperatura, el pan queda como pan integral, porque se dora parejo, el arroz queda listo en 25 minutos. En un horno solar se puede  hacer de todo, menos fritura, porque el concepto de ebullición es muy lento. Los utensilios son pintados de negro para ayudar a conservar las temperaturas, las latas también son negras. Son un total de 20 cocinas, dos cocinas parabólicas y 18 hornos. Las socias son las encargadas de cocinar. La gracia es que no es llegar y entregar los alimentos, hay que seguir el movimiento del sol, “un día nublado no podemos poner nueve panes a hornear, porque no se van a cocinar”, explican. No fue fácil aprender a usar la energía solar puesto que no se conocía el funcionamiento de estas cocinas y no se estaba acostumbrado a esperar un poco más de tiempo para la cocción de los alimentos, fue allí cuando se pensó que moviendo la cocina, siguiendo el movimiento del sol y dando un punto exacto de enfoque en cada movimiento, se lograba cocinar en menor tiempo. En la actualidad las cocineras postularon a un curso de repostería del Sence para aprender a hacer dulces y pasteles. El nuevo desafío del proyecto es poner paneles para agua caliente y a largo plazo instalar paneles fotovoltaicos para abastecer la electricidad del restaurante. Porque la idea es formar un centro que funcione totalmente con paneles solares, donde el rey sea el sol. 

 

Historia del proyecto

Fue en el año 1988, cuando las profesionales María Teresa Guzmán Castellano, Gloria Jury Jamis y Elvira Durán Massors, del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), llegaron a Vicuña en busca del lugar que les permitiera desarrollar el programa “Contribución de la mujer de áreas rurales, al uso adopción y desarrollo de nuevas tecnologías. Cocinas solares”, programa que implicaba incorporar el uso de la energía solar en la preparación de los alimentos familiares. Se eligió Villaseca, debido a que esta localidad presenta una ubicación en la parte más ancha del valle de Elqui, lo cual significa que tiene mayores horas de sol durante el día.

En 1992 la señora Lucila Rojas, monitora líder en energía solar, presenta al comité la idea de formar un centro solar, el cual comprendería la instalación de un restaurante solar, un taller de producción de artefactos solares y un centro educativo para formación de nuevos monitores. Lucila fue la encargada de viajar a la Argentina a promocionar el local tanto en las ciudades de Mendoza y San Martín de ese país, en donde da entrevista en numerosas y conocidas radios de esa zona, el objetivo final era lograr que el turista cruzara el límite fronterizo con Chile, Paso Aguas Negras, tuviera conocimiento y lograra visitar el local. Actualmente el restaurante se encuentra funcionando en calle Chiloé Nº 164, Villaseca, en manos de todos los socios de la Asociación Gremial de Artesanas Solares de Villaseca.

 

Datos clave

Plato típico: cabrito al jugo, la leche asada solar que queda como un flan blanco con el caramelo totalmente líquido. Exquisito.

Costo del menú: $4000 incluye entrada, plato de fondo, pebre, pan, mantequilla, postre y el bebestible.

Dirección: Chiloé 164, Villaseca, Vicuña, Valle de Elqui, Vicuña Provincia de Elqui

 

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